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martes, abril 03, 2007

La traducción en Chile (Parte II)

Últimamente he escuchado a varios académicos del área de la traducción opinar sobre lo negativo que, según su informada opinión y conocimientos, resultan ser “estos programas nuevos que traducen”.

Pues bien, estos nuevos programas, como dicen, se utilizan en la industria de la localización desde principios de la década de los noventa, al parecer, sin que nadie haya avisado a estos señores.

Incluso hoy en día, muchos traductores profesionales y más estudiantes, desconoce completamente estas herramientas, razón por la cual no pueden ingresar a las "ligas mayores" de la industria, no obstante su calidad lingüística.

La escasa profesionalización de la actividad en nuestro país, y su estatus de oficio o de actividad desconocida o no clasificada en las entidades de registros de actividades comerciales, tiene su origen, entre muchas otras, en la ignorancia del mercado de la localización de las personas a cargo de la formación de los profesionales de la traducción en nuestro país.

Si nos damos el trabajo de averiguar cuántas mallas curriculares de las instituciones de educación superior incluyen alguna de las llamadas herramientas CAT, descubriremos, sin sorpresa alguna, que no superan las 5...

¿Qué hacer ante un panorama como este?

¿Cómo profesionalizar nuestra actividad?

sábado, noviembre 18, 2006

La traducción en Chile (Parte I)


Hace algunos días, gracias a la invitación de un grupo de alumnos de la carrera de Traducción e Interpretación de la Universidad de Playa Ancha, tuve la oportunidad de dar a conocer, grosso modo, en qué está la industria global de la traducción en la actualidad a profesores y alumnos de al menos seis instituciones de educación superior del país.

Las preguntas y apreciaciones de la audiencia a la V Jornada de Traducción e Interpretación Inglés Español de la Universidad de Playa Ancha, alrededor de 300 personas, confirmaron lo que, como ex alumno y estudiante, experimenté hace ya casi 10 años.
Lamentablemente, la situación no ha mejorado.

La traducción como carrera profesional en la mayoría de las instituciones de educación superior, sean universidades estatales, privadas o institutos profesionales, se mantiene todavía muy al interior de las salas de clases y no existe relación alguna con la industria. Esto muchas veces se debe al simple desconocimiento de los responsables de la elaboración de mallas curriculares (la mayoría de los académicos, aunque traductores, no ejerce como traductor sino de manera esporádica y alejados de las nuevas tecnologías y tendencias) y muchas otras por la voluntad incomprensible – al menos desde mi punto de vista– de mantener la enseñanza de la traducción en una nebulosa romántica del traductor que traduce como pasatiempo, rodeado de diccionarios y acompañado de su incondicional máquina de escribir a orillas de una playa. Nada más lejano a la realidad.

Personalmente, creo firmemente en la teoría como una de las herramientas fundamentales para el desarrollo profesional exitoso de un traductor.

El manejo, y aun más, el dominio de la lengua materna es un aspecto que en nuestro oficio se da por sentado, ya que es la base de nuestra actividad. Son otros los desafíos que debe enfrentar el traductor de hoy.

Estos desafíos se relacionan directamente con la tecnología de un mundo cada día más globalizado y virtual.

La incorporación de asignaturas que comprendan uso y manejo de herramientas computacionales básicas para el trabajo cotidiano de un traductor (software CAT, clientes de FTP, de correo electrónico, aplicaciones de manejo de archivos, herramientas básicas de DTP, etc.) es una obligación, un deber que tiene cada institución por entregar a sus alumnos una educación de excelencia. Mientras que el derecho y el deber de los alumnos es exigirla.

Esto permitirá al recién egresado de traducción tener la posibilidad de competir con traductores de países como Argentina, México, Puerto Rico, etc., donde el desarrollo de la profesión nos lleva bastante más que la delantera.